Manifiesto

Fasunex por el envejecimiento activo

19 de abril de 2013

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Contexto.

Desde la Federación  consideramos que el manifiesto sobre el envejecimiento activo, no solo debe contener un listado de derechos, sino que debe llevar aparejado el establecimiento de garantías adecuadas para la efectividad y protección de los mismos. Es necesario que este manifiesto no se convierta en una carta de los derechos de los mayores sin más.

Consideramos que en su desarrollo es conveniente la máxima participación de la Federación y de todos los colectivos afectados.

Es absolutamente necesario el establecimiento de políticas públicas que garanticen que, el reconocimiento de estos derechos tengan un impacto real en la vida de las personas mayores.

El término “envejecimiento activo” viene siendo recogido por Organismos Internacionales, Gubernamentales, Organizaciones de trabajo y Grupos económicos para expresar la idea de una implicación continua en actividades sociales que sean gratificantes al colectivo de personas mayores, sin más compromisos al respecto.

Es preciso realizar una valoración de la vejez más ajustada a la realidad, alejada de los estereotipos negativos y que otorgue el protagonismo que merecen como parte de la sociedad.

Proponemos a las Instituciones públicas consideren el envejecimiento activo como un proceso dinámico y no como un estado. Este dinamismo inherente al envejecimiento activo se ve incrementado por la particular forma en que cada persona envejece y los significados íntimos que se atribuyen, que hacen que se viva de diferentes maneras.

El compromiso de las personas mayores en la construcción del futuro y del bienestar social debe hacerse a través de la participación y esto “significa que la percepción del envejecimiento debe cambiarse, que las políticas deben ser más flexibles y abiertas a los mayores, y que n se debería hacerse políticas del mayor sin contar con los propios mayores”.

Las necesidades y capacidades de las personas mayores deben ser consideradas en la planificación y ejecución de todas las iniciativas locales, provinciales, y autonómicas de investigación, desarrollo de políticas y programas sociales que les afecten. El derecho de ser consultadas acerca de las decisiones que les afecten directamente, debe ser reconocido.

Las personas mayores tienen derecho a permanecer integradas en la sociedad y a participar en la misma, tomando parte en la formación   de   las   políticas   públicas,   especialmente   las   que  afectan a su bienestar social, compartiendo sus conocimientos y experiencias con las generaciones más jóvenes.

En este sentido, posibilitar y activar la participación de los mayores como elemento transformador, implica su reconocimiento como agente de desarrollo social.  Los mayores aportan a la sociedad valor de experiencia de la experiencia.

 Defendemos la solidaridad Intergeneracional, los mayores debemos ser referentes, no marginados ni olvidados, tenemos que ser parte del engranaje de la sociedad. Pedimos una administración educativa en los colegios y de manera especial en los hogares, para fomentar la acción intergeneracional siendo conveniente que prevalezca un equilibrio entre la innovación y la experiencia.

El derecho a la dignidad, entendiendo como tal su reconocimiento, reafirma que las personas mayores no deben ser menospreciadas o tratadas con menos respeto. Las prácticas y conductas ofensivas erosionan la dignidad.

Las condiciones de vida y la falta de acceso a recursos materiales y sociales constituyen una afrenta contra la dignidad de las personas mayores, al igual que su exclusión por razones de edad, sexo, raza, o procedencia étnica, discapacidad, estatus socioeconómico y otras condiciones personales o sociales.

Las personas de edad tienen que vivir con dignidad y seguridad. Dignidad en las condiciones de vida y vivienda, a recursos económicos y sociales para vivir con suficiencia, a percibir unas pensiones justas. No solo a vivir dignamente,  sino también a una muerte digna. A la prestación de servicios de calidad que favorezcan la suficiencia económica.

Es necesario la adopción de medidas adecuadas, legislativas, administrativas y de otra índole, garanticen a las personas mayores un trato diferenciado y preferencial en todos los ámbitos y prohíban todos los tipos de discriminación en su contra.

Las personas mayores tienen derecho a seguir desarrollando plenamente su personalidad, sus capacidades y su potencial, y a dar respuesta a sus necesidades de expresión, debiendo tener para ello la posibilidad de participar en actividades laborales, educativas, culturales y recreativas, sin verse relegadas a la realización de actividades estereotipadas, debiendo tener garantizado el acceso al conocimiento a la acceso a sus derechos, es decir a los cauces de información y a las vías de protección y  defensa que garanticen su ejercicio efectivo. Entendiendo  independencia como posibilidad de seguir eligiendo, por sí mismas, su forma de vivir, de pensar, de actuar y de relacionarse.

El acceso a las nuevas tecnologías es un derecho de todos, por lo que   no   se   puede  excluir  a  las  personas   mayores.  Para los mayores las nuevas tecnologías son, sobre todo, sinónimo de comunicación. Acceder  a las nuevas tecnologías y saber emplearlas supone para las personas mayores romper un aislamiento que les afecta en su mayoría.

La protección a las personas mayores es un derecho. El maltrato a los mayores, no ha recibido la misma atención que el maltrato contra la mujer o el maltrato infantil. El estado tiene el deber de aplicar políticas tendentes a salvaguardar a la tercera edad, crear y aplicar legislaciones eficientes para ello.

Es necesaria la eliminación de todas las formas de discriminación y maltrato en contra de las personas mayores.

Igualmente es necesario combatir las violencias patrimoniales o económicas, en las que existe una explotación o apropiación de los bienes de la persona mayor por parte de terceros, sin consentimiento o con consentimiento viciado, fraude o estafa, a través de engaños o robos de su dinero o patrimonio.

Esta protección se llevará a cabo mediante el establecimiento de leyes y normas que penalicen toda forma de maltrato físico, psicológico, emocional y económico, un auténtico Código de protección del mayor.

  • Tipificando el maltrato físico, psíquico o económico ejercido contra el mayor, por los cuidadores, familiares o profesionales.
  • Tipificando el abandono de las personas dependientes. 

Es necesario la adopción de medidas adecuadas, legislativas, administrativas y de otra índole, que garanticen a las personas mayores  un trato diferenciado y preferencial en todos las ámbitos y prohíban todos los tipos de discriminación en su contra.  Tienen derecho a ser reconocidas socialmente. A ser respetadas en el derecho a la libertad para decidir.

La complejidad de los procesos que propiciarán que las personas mayores vayamos envejeciendo activamente, sin desvincularnos de nuestro entorno, hace que sea necesario trabajar desde un modelo que aune dos elementos esenciales: “  El envejecimiento y la calidad de vida”          

ANEXO

Envejecer no es otra cosa que cambiar, acumular saberes y experiencias que requieren desplegar procesos de adaptación y desarrollo a nivel personal y social.

Nos encontramos en un momento histórico singular en relación con el envejecimiento. Las personas mayores no sólo deseamos vivir más años sino que aspiramos a llenarlos de vida, haciendo bueno el lema de las políticas sociales de “ Dar más años a la vida, pero también más vida a los años”

El cambio siempre levanta resistencias y estas sólo se vencen con Formación, Información  y trabajo. Tenemos que olvidar antiguos sistemas o métodos de hacer, pensar, sentir, vivir la vida y envejecer. 

El modelo de Envejecimiento Activo que a continuación se presenta ( está inspirado en los trabajos de autores con gran experiencia en este ámbito), orientará el cambio hacia una sociedad que envejece activamente, considerando e integrando, todos los elementos que hacen posible su desarrollo con el fin de alcanzar mayores cotas de calidad de vida para todos los asociados de Fasunex y  para todas las personas mayores en general.

Gracias a esta identificación se podrán adoptar medidas específicas que propicien que eso suceda. Las dimensiones son las siguientes.

  • El bienestar emocional. Se produce cuando la persona Experimenta sentimientos de felicidad y satisfacción, cuando se siente segura en contextos no estresantes y su autoconcepto le permite valorarse y aceptarse como es.
  • El bienestar físico. Es el que la persona siente cuando se percibe sana. En la prevención de la salud son decisivos los hábitos cotidianos (alimentación, prácticas de ocio, actividad física, etc) y un adecuado sistema de atención sanitaria.
  • El bienestar material. Está relacionado con el nivel socioeconómico de la Persona.
  • La inclusión Social. Es posible cuando la persona no ve dificultado su acceso a la comunidad y a participar activamente en ella, ni por barreras físicas ni personales, pudiendo desarrollar roles socialmente aceptados.
  • Las relaciones interpersonales. Tiene que ver con la posibilidad de mantener interacciones significativas de la amistad e intimidad con otros, con el sentimiento de pertenencia a un grupo y con disponer de una red de apoyo social.
  • El desarrollo personal. Se refiere a la posibilidad de crecimiento personal, la mejora de las competencias personales o los niveles educativos a lo largo de la vida. Este aspecto va mucho más allá puramente académico.
  • La autodeterminación. Está relacionada con la posibilidad de elegir y tomar decisiones libremente y según las preferencias personales.
  • Los derechos. Se refiere al derecho de las personas a la consideración de su dignidad individual( independientemente de su circunstancia personal),  el derecho a dirigir su propia vida y hacerlo libremente, el derecho a la privacidad.